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viernes, 27 de septiembre de 2013

2 Un reto y una cena.

En los últimos días, distintas personas me han hecho comentarios acerca del supuesto machismo en la Iglesia. Son comentarios que me hacen entender cuán complicado es comprender las realidades humanas desde fuera.

Si hay una iglesia machista, desde luego, no es la mía. Implicaciones teológicas aparte, me resulta gracioso que se suponga que el sacerdocio supone algún tipo de poder, humanamente hablando. Me hace gracia porque veo a los sacerdotes que conozco entregar su vida hasta el último minuto; estar disponibles las veinticuatro horas, siempre con una sonrisa; no tener tele porque no tienen tiempo de verla; no decir jamás que no cuando se les pide algo; dejar a sus familias y a sus seres queridos para irse a servir a la Cochinchina, a donde les manden. Les veo consumirse de cansancio sin una sola queja y sin perder el buen humor, soportar el estrés y la enfermedad sin ocurrírseles quedarse en casa a descansar. Les veo pasar hambre por servirnos la mesa o leernos durante la comida. Y así, toda una vida, día tras día sin pertenecerse, sin querer nada para sí mismos.

Recién conversa, me impresionó mucho una escena. Estábamos en la Basílica de Medinacelli, en Madrid, y uno de los monjes dirigía el rosario. El hombre tenía un gripazo de caballo y sudaba de la fiebre. Hacía misterios de tres avemarías y otros de quince, según, porque evidentemente no estaba en condiciones ni de estar de pie. Pero estaba allí, sirviéndonos a nosotros. Y como ese monje, tantísimos.

Imagino lo que estarás pensando: "Claro, es que a ti te han sorbido el seso, te han captado, te han lavado el cerebro." Si es así, te propongo un reto: ven y vívelo. Necesitamos manos. No tienes que ir a misa si no quieres: solo ven y ponte a servir, a cuidar y a querer a quienes lo necesitan. Si después de tres meses te seguimos pareciendo machistas, te invito a cenar.

¿Aceptas?

El padre Guillemo Aguiñaga, misionero. Sacerdote. Iglesia.

viernes, 5 de julio de 2013

2 ¿No tienes tiempo? Pon el reloj en la hora de la cruz

Creerse todo. Contentarse solo con ir a misa los domingos, respetar el ayuno, no faltar al besapié del Nazareno y rezar a Santa Bárbara cuando truena, ¿eso es cristianismo?

Eso será la forma de entenderlo algunos...

Eso es nadar y guardar la ropa.

Eso es coger el rábano por las hojas.

Eso es el cristianismo de los instalados.

De los que tienen mucho que perder y arriesgan poco.

Y no me digas que Dios no les pide más.

¡Dios es insaciable, inmenso, infinito!

Cuanto más le das, más te exige.

¿A ti no?

¿No será que te haces el sordo?

¿No será que te "justificas" con el "no tengo tiempo"?

Mira, el tiempo, las rosas y las estrellas son de Él.

Tu tiempo no es tuyo.

Ni tus pesetas, ni siquiera tus hijos...

Dios es para todos el mismo.

¿Es que Abrahán era de otra masa?

¿Es que ese misionero que lo dejó todo es distinto?

¿Es que esa religiosa no es de este mundo?

A ti y a mí nos pedirá concretamente "eso mismo", pero nos está urgiendo a que hagamos a nuestro "estilo" todo lo que podamos como seguidores suyos.
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Hoy la Iglesia, más que nunca -quizás por primera vez- espera del seglar su auténtica dimensión.

Vertidos en su comunidad, testimoniando en grupos pequeños la fe que se vive, intercambiando amor y esperanza, sintiéndose miembros vivos del cuerpo místico de Cristo.

Pero muchos no tienen tiempo para esto.

Se antepone -como siempre- la peseta a Dios, y es cuestión de replantearse la numeración.

Si es 3, 4, 1, 5 y 2 o es 1, 2, 3, 4 y 5.

Cristo seguro que no tenía reloj.

Entre otras cosas porque aún no se habían inventado esos chismes, y no merecía la pena hacer un milagro para esto.

Pero si lo hubiera tenido, seguro que lo habría puesto en hora para que no se le "pasara" la que tenía que morir en la cruz.

El evangelio no dice que dejó de atender a los enfermos, pecadores, leprosos, prostitutas, ciegos, comerciantes y viudas por falta de tiempo.

Y asistía a la sinagoga y oraba al Padre...

Posiblemente yo esté equivocado.

Posiblemente no estemos de acuerdo.

Perdona...

A lo peor, posiblemente estoy abusando de tu tiempo.
Félix López Pulido, Cartas a la Iglesia de paisano.

(La negrita es mía)

miércoles, 26 de diciembre de 2012

5 ¿Qué cristianismo le apetece hoy?

Estaba buscando fotos de patucos (no preguntes) cuando me he topado con esta imagen que me ha hecho mucha gracia:



No sé si para otras confesiones cristianas será cierta. Pero la Iglesia Católica no tiene una doctrina a la carta. Ya me gustaría a mí, cuando no me conviene lo que me dice y me he levantado díscola ese día, pero no es así. La doctrina católica es la que es y está toda aquí. Pública y accesible. Te invito a echarle un ojo, si no la conoces. Y luego me cuentas.



domingo, 23 de diciembre de 2012

2 ¿Y a ti, te condenarían?



(Activar subtítulos en la parte de abajo).

lunes, 12 de noviembre de 2012

2 Un chiste de lentejas y una casulla roja

Hay días en que uno acaba quemado. Quemado de ver a la injusticia, al egoísmo, a la hipocresía y al abuso de poder en primera fila, mientras se pelean por la carroña. Quemado de que las personas no nos entendamos, de que pensemos mal, de que desconfiemos hasta límites estúpidos unos de otros. Quemado de que cada vez que uno se declara católico o simplemente razona, como dirían Les Luthiers, ligeramente fuera del recipiente, sea archivado en la caja de los monstruos. Quemado de que importe más ganar, ponernos medallas y llevar razón que dar fruto. Y etcétera.

Esos días dan ganas de mandar a tomar vientos la bicicleta e irse al campo a criar pollos o, por lo menos, pasar de todo. Decir, como en el chiste de las lentejas: si se pegan, pues déjalas que se maten. Allá penas. Que cada palo aguante su vela. Que yo apenas doy para aguantar el mío. Que les den.

Entonces vas a misa y el sacerdote lleva una casulla roja, de un rojo profundo y brillante. La lleva de ese color porque hoy recordamos a un mártir, a un arzobispo, San Josafat, que fue asesinado por las envidias que despertaban su entrega a su trabajo y su caridad. Y parecía, en la misa, que en el altar no estaba el sacerdote sino el mismo mártir, bañado en su propia sangre, diciéndote: "Pero mujer... si lo tuyo no es nada...".

En ese momento te dan ganas de reírte y comprendes que es verdad. Ese es el listón, el nivel del sacrificio. Que no quiere decir que todos tengamos que morir asesinados, sino que Dios es capaz de sostenerte hasta ese punto, si te dejas, si se lo pides.

Voy a tener que pedirle al Señor bollycaos de fe hasta que me salgan por las orejas.


Yo esta tarde, antes de la casulla roja

lunes, 22 de octubre de 2012

0 Qué hace un obispo

Todos sabemos, más o menos, a qué se dedica un sacerdote. Pero la labor de los obispos católicos, los sucesores de los Apóstoles, es bastante desconocida incluso dentro de la Iglesia. Sabemos que visten raro y que de vez en cuando sacan una carta en la que nadie con menos de tres cursos de teología entiende nada, y poco más.

Como yo también tenía curiosidad, le he preguntado a Google, y esto es lo que he encontrado:

En el Diario Independiente de Asturias han hecho un reportaje sobre Raúl Berzosa, obispo de Ciudad Rodrigo. En él cuentan cómo es y qué hace, más o menos, el obispo de la diócesis más pequeña de España:

Futbolero, del Burgos, y amante de la música, de toda la música. «Tengo grabados algunos discos y toco el piano, el teclado, la guitarra, la guitarra eléctrica, el bajo», relata. Y recuerda una anécdota cuando de estudiante formaba parte de un conjunto. «Por los veranos, como había que pagar el Seminario, íbamos a tocar por los pueblos, empecé con 16 años y así hasta los 25. Iba con el grupo, tocábamos tres o cuatro horas, luego mis compañeros se iban de fiesta y yo ya me retiraba a dormir», explica. Y a la pregunta de: «Y entonces, ¿usted nunca se ha corrido una juerga?», responde Berzosa sonriendo pícaramente, «hombre, cómo no, pero sanamente». 

El obispo auxiliar de Ciudad Rodrigo no es un hombre de grandes lujos, aun vive en la generación del móvil, se paga su recibo y cobra «mil euros al mes. Es mi asignación como obispo, así que no llevo una vida ostentosa». Pero sí cuadriculada. A las seis y media de la mañana se levanta a rezar, pero no de cualquier forma, «hay que rezar con tiempo». Después dedica un rato a la lectura y a la escritura. Sobre las ocho de la mañana revisa las obras que se están llevando a cabo en la casa episcopal. «Quería que la gente no viniese aquí y se le atendiese como en la ventanilla del Alsa», explica Berzosa, que concreta que «a la casa del Obispo se va por todos los motivos. Ahí estamos nosotros para ayudar a la gente, para arreglarles un papeleo, para escucharles, para dar ayuda...», resalta. Oficia misa todos los días y dedica muchas horas a hacer «pastoral de zapatilla. Es algo en lo que me insistió mucho Carlos Osoro, hay que estar cercano a los problemas, la gente tiene que ver al obispo cercano». Y hace otra parada en la plaza, justo delante de la catedral. «¡Pero bueno!, ¿y este trío?», les dice a tres señoras. «¿Qué tal vamos?, ¿todo bien?», les pregunta Berzosa. Además, Raúl Berzosa retomará ahora sus clases en la Universidad Pontificia de Salamanca, donde comenzará a impartir un curso, los miércoles, sobre Teología, Moral y Relación de Iglesia y Comunidad Política. Un jueves al mes, y siempre que su apretada agenda se lo permita, viaja a Madrid a la Conferencia Episcopal, donde recibe clases de formación al clero. Entre sus escasos caprichos, de vez en cuando, si recibe una visita de asturianos, se permite ir a cenar a un restaurante de cocina moderna que «no sé cómo se les pudo ocurrir ponerlo en esta ciudad, aunque para mí es otra bendición», explica. Una cerveza y unos pinchos bien presentados que a cada mordisco dan al paladar un gusto diferente. Un reloj que todavía marca las nueve y un teléfono, Nokia, que suena. «No, no estoy en casa», contesta. Dice que en Ciudad Rodrigo conocen todos sus pasos, saben cuándo se levanta y cuándo se acuesta. Y es que en la tierra de los místicos, que siempre fue Castilla, tienen fe en el obispo y por eso cuando Berzosa pasa lo saludan y después miran al cielo. Él también lo hace. Lección más que aprendida.

 
 
 
 Mons. Berzosa
 
Al otro lado del mundo, hace un par de años le hacían esta entrevista a Guillermo Orozco, cuando empezó como obispo de Girardota, al lado de Medellín, en Colombia:
 
-¿Cómo fue la experiencia de dirigir la diócesis de San José del Guaviare?
Monseñor Orozco: Fue difícil, debido a tantos problemas que encontré, pero al mismo tiempo muy interesante por el trabajo realizado y la experiencia adquirida.
- ¿Cuál es su mayor satisfacción en el desempeño como obispo de esta diócesis?
Monseñor Orozco: Haber ofrecido a los sacerdotes un buen servicio de formación permanente y haber implementado un serio trabajo a favor de la familia del Guaviare.
- ¿Cómo es la fe de los habitantes de esta zona?
Monseñor Orozco: Nuestra población, por estar en su mayoría constituida por colonos que llegaron de distintas zonas del país con espíritu aventurero y ganas de conseguir dinero fácil, a través de los cultivos ilícitos, adolece de muchos valores cristianos; no obstante, posee un gran sentido religioso y muchos de ellos son cercanos a la Iglesia.
- ¿Cuáles fueron los principales desafíos que tuvo que enfrentar al dirigir una diócesis en una zona tan abandonada y donde hay tanta corrupción como es el departamento colombiano del Guaviare?
Monseñor Orozco: Hacer los ajustes que eran necesarios dentro de la familia presbiteral y en el campo administrativo, como también, negarme a pagar extorsión a la guerrilla, aún a costa de limitar mi trabajo pastoral en el campo.
- En sus cuatro años como obispo, ¿qué considera lo más bello del ejercicio del ministerio episcopal?
Monseñor Orozco: Contar con la asistencia de Dios (“gracia de estado”), para trabajar y manejar problemas sin desvelarme ni conocer el miedo.
- ¿Y lo más difícil?
Monseñor Orozco: No poder visitar personalmente la mayoría de las comunidades rurales por la amenaza de la guerrilla que ponía como condición el pago de extorsión. Por fortuna, la amenaza era sólo para el obispo y no para los sacerdotes. También convivir con un gobierno local saturado de corrupción.
 Mons. Orozco
 
Aún otro punto de vista. Joan Enric Vives es obispo de Urgell y Jefe de Estado de Andorra. Así lo ve él:
 
Siento que debería dedicar más tiempo a la oración y a la lectura, y obtener aquel descanso que hace fructificar las horas... El ideal de ser "contemplativos en la acción" cuesta de alcanzar. Las dedicaciones a la Diócesis y a reuniones de Obispos, Delegaciones, el Principado de Andorra... me hacen caer en la cuenta de que seguramente la pobreza evangélica ahora, para mi, se concreta en vivir dando todo mi tiempo a los demás, sin guardármelo para mí. Ya no soy mío sino de la Iglesia. Ahora vivo, y entiendo más, que el sacerdote tiene que ser, a imagen de Cristo, el hombre que no se pertenece en sí mismo.
Además está el gran tema de Andorra: compaginar el ser Obispo y Copríncipe -Jefe de Estado- de una pequeña nación que siempre ha encontrado en su Copríncipe episcopal al valedor de sus derechos. Yo esto intento vivirlo como una extensión de mi ministerio pastoral. Es para ayudar a los andorranos por lo que acepto ser Copríncipe y ejercer las tareas de Jefe de Estado tan bien como puedo. Y me preparo, y me reviso...
(...)
¡Cuesta tanto hacer entender lo que llevas dentro, y hacer las cosas a gusto de todo el mundo! Pero es Cristo quien me tiene que juzgar y encontrar aceptable. Yo no sé si acierto siempre en las maneras, pero deseo ser fiel a Cristo y servir a la Iglesia, a las personas y a las comunidades. A todos los hombres, y preferentemente a los más solos y necesitados. Y espero que el que me ha llamado a servirlo en el ministerio sacerdotal, me perdonará las carencias y me dará las fuerzas necesarias para "guardar el tesoro de la fe" (1Tim 6,20), "llegar a la madurez y estar siempre a punto para toda buena obra " (2Tim 3,17).
 Mons. Vives

Como ves, hay de todo en botica. Las situaciones de cada obispo y de la diócesis de las que son responsables son de lo más variopinto.



No todos son pederastas, no todos llevan anillos caros, y no todos son santos. Lo hacen lo mejor que saben para cuidar y formar a sus sacerdotes y atender a la gente de su diócesis. Como todos, como tú y como yo, cada uno en nuestro trabajo.




viernes, 19 de octubre de 2012

3 Dar ejemplo y demás

Quiero que veas un vídeo. Juan Manuel Cotelo, que es un valiente, ha salido a la calle a preguntar a los jóvenes qué piensan sobre varias cosas: si hay o no un Dios, qué les parece la Iglesia (los de este vídeo han sido moderados), qué esperan de la vida...

Me ha gustado mucho, especialmente porque me parece bastante coherente con lo que veo en el trabajo o entre mis amigos.

Me gustaría que lo vieras y pienses con qué estás de acuerdo y con qué no.

En los próximos días quiero (si encuentro la manera de descargarlo e irlo cortando) ir viéndolo juntos a trozos, contarte mi opinión y saber la tuya.

Te dejo el vídeo. Ah, y si sabes cómo puedo descargarlo de youtube y editarlo, pues me haces un favor si me lo dices. Claro que serán más posts hablando del vídeo. Bueno, tú valoras si te trae cuenta.



miércoles, 17 de octubre de 2012

0 Sin la razón no hay fe

Tengo que robarle parte de su artículo a Todo era bueno porque, si estuviera más de acuerdo, reventaría. Todo lo que sigue es de TEB. El subrayado que lo estropea entero es mío.

 "Alégrese el corazón de los que buscan a Dios" (Sal 105,3). Si el hombre puede olvidar o rechazar a Dios, Dios no cesa de llamar a todo hombre a buscarle para que viva y encuentre la dicha. Pero esta búsqueda exige del hombre todo el esfuerzo de su inteligencia, la rectitud de su voluntad, "un corazón recto", y también el testimonio de otros que le enseñen a buscar a Dios."


No sé si -a este lado de la muerte- la búsqueda de Dios finaliza porque uno lo ha encontrado totalmente y para siempre. En cuanto aferramos a Dios y nos parece "tenerle" se nos escapa, como se nos escapa cualquier persona a la que creemos conocer. Si el otro es un misterio permanente, ¡cuánto más Dios!

Pero me llaman la atención dos asuntos de este número del catecismo:


  1. -Para encontrar a Dios hace falta "todo el esfuerzo de la inteligencia". No basta pues con esa formación infantil e infantilizante tan frecuente en la Iglesia, cuyos exponentes son el halago de la "fe del carbonero" o la "crucifixión de la razón" cuando no toca. Generar cristianos que al entrar en la Iglesia se dejen fuera la cabeza es una estafa respecto de Dios y respecto de los hombres. La razón es uno de los primeros dones de la providencia de Dios, y Dios no se deja encontrar de quien no quiere entenderle, aunque sepa que nunca lo podrá "aferrar". Dios no cabe en nuestra razón, pero quienes renuncian a la razón renuncian a conocer a Dios. Dios nos ha hecho enteros, y no robotitos con el coco vacío, como parecen pensar esas tendencias espirituales que sustituyen la búsqueda honesta de Dios por  una variante de "Yo te diré todo lo que necesitas saber y lo demás es vanidad de vanidades". La dirección espiritual infantilizadora y para estúpidos ha hecho más estragos en la Iglesia que la pornografía de Internet. Basta ya de darle a quienes buscan a Dios sustitutos del mismo, regurgitaciones de la propia experiencia, reducciones formulísticas. Dios hizo al hombre con razón incluida. Y ni se ha equivocado ni se ha arrepentido. Quienes piensan que el modo más puro de ser creyente es el de quien no se pregunta se equivocan de religión. No deberían llamar la serenidad de la fe a lo que es la modorra de la lobotomización. 
  2. -Es también necesario el testimonio de otros que enseñen a buscar. Bien dicho. Gente que "enseñe a buscar", no gente que acabe con la búsqueda a cambio de una baratija, con la pretensión de que los resultados de la propia búsqueda han de ser válidos y normativos para todos. Buscar, y buscar bien, nos ennoblece tanto o más cuanto el haber hallado alguna de las etapas -siempre provisionales- de los caminos de Dios. Porque Dios es peregrino, siempre está unos pasos por delante, siempre en movimiento. Enseñemos a buscar, en lugar de formulear. Y para ello, es necesario ser nosotros mismos buscadores expertos, incansables, insaciables. Sólo quien sabe buscar puede enseñar a otros a buscar. Muchas veces el hallazgo de la verdad depende de que se formule la pregunta correcta.

En resumen:
  • La Nueva Evangelización es -también- enseñar a preguntar con inteligencia. 
  • Y dejar que el otro vaya encontrando respuestas, sin miedo a que éstas sean algo diferentes a las nuestras. 
  • En el campo de juego de la Iglesia Católica hay miles de millones de modos de jugar que conducen al Gol. 

lunes, 1 de octubre de 2012

0 Por qué soy católica

Porque algún día quiero ser como ellos.


Nos va a costar, a Cristo y a mí. Pero aquí estamos. Pico y pala.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

0 Cristianismo de peineta

La cultura de la muerte medra en España alimentándose del cadáver maloliente de un falso cristianismo de peineta y pacotilla que ha renunciado a su fe a cambio de la paz ciudadana.Quizá nunca tuvo fe y ahora, lo que tiene, no es otra paz que la de los viejos que pasean por los cementerios.

Es difícil decir tanto con tan poco.

Fusilado al gran TEB.

martes, 11 de septiembre de 2012

0 Los sacerdotes no salvarán al mundo

No hay para mí nada mayor en este mundo, ni alegría más grande, que aproximar, acercar y servir en el encuentro de la humanidad con Cristo, el Señor, que salva, que es el Reino, que es la Justicia, que es la Paz, que es la respuesta última a las preguntas radicales del hombre. Acojo con libertad de espíritu, también con dolor y sufrimiento, las críticas que quieren una iglesia santa y cerca del Señor, servidora de la humanidad y del Reino. También las comparto, me las apropio. Tienen razón quienes afirman que no somos perfectos, aunque quisiéramos serlo; que no hacemos todo bien, aunque lo desesamos; que no alcanzaremos todo, sin pasar por dejarlo todo menos a Dios, lo único necesario. Lo sé, lo saben. Es vox populi. Ahora bien. Lo que algunos desconocen es el Misterio que inunda y penetra la Iglesia, el Misterio que le da vida y consistencia, que la estructura por dentro, que permite a la Iglesia escuchar y amar, hacerse humilde. Lo que algunos desconocen es que la Iglesia está primeramente al servicio de Dios, y que el mismo Señor la quiere y se sirve de ella, y que Él se hace presente muy especialmente en ella entregándose a sí mismo. Esta es una diferencia grande, muy importante, que algunos con sus palabras desconocen. Pero que yo celebro, en la debilidad e imperfección, y comparto mi alegría con otros.

Puedes leer el artículo completo aquí.

0 Iglesia, ¿dulce hogar?

“Estoy solo y sin alimento, pero tanto más afirmo la santidad, unidad, infalibilidad de la Iglesia Católica. Por mi mismo aislamiento lo afirmo más, como el hombre en el desierto sabe que el agua es buena para el hombre; o como un perro herido, imposibilitado para andar, sabe, con todo, el camino hacia su hogar. La Iglesia católica es el hogar natural del espíritu humano.”

Hilaire Belloc (de la carta en respuesta a Chesterton en que le cuenta su conversión).

Esta cita ha generado un debate entre dos amigos, creyente y no creyente, que comienza con " La Iglesia católica (en su concreción histórica) es el infierno del espíritu verdaderamente religioso".

¿Con cuál de los dos, Eduardo o Ezequiel, estás de acuerdo?


domingo, 9 de septiembre de 2012

0 ¿Cómo saber si tienes fe?

La respuesta es clara y sencilla; tienes fe si confías en la palabra de otro. Es cuando aceptas la palabra de otro en fe, creyendo en lo que esa persona te ha contado aunque tú no lo hayas visto de primera mano o quizás no lo entiendas completamente -aun cuando incluso sea difícil de creer. En otras palabras, la fe significa aceptar, creer, confiar —sin pruebas concretas e irrefutables— en algo que por ti mismo no podrías conocer o entender.

Hasta el momento, la fe no suena muy diferente a eso de creer en Papá Noel (Santa Claus) o el conejo de Pascua; pero tener fe es un poco más complicado. Tener fe significa vivir con algunas preguntas que no tienen respuesta —a veces difíciles. Por ejemplo: ¿por qué existe el mal en el mundo? ¿Por qué existen las guerras? ¿Por qué existe el terrorismo, las enfermedades y el crimen? La fe no responde a estas preguntas. (Algunas personas piensan que bastaría la respuesta de: “Porque es la voluntad de Dios”, pero eso no es suficiente.) Sin embargo la fe es la que nos da la valentía de sobrellevar y sobrevivir en la vida sin tener todas las respuestas. En vez de darnos respuestas a enigmas dolorosos y complicados, la fe nos provee los medios para perseverar.

Respuestas a cuestiones como esta, y un montón de curiosidades, en Catolicismo para dummies (en serio, ese libro existe. Puedes leerlo gratis aquí).


La fe no nos da todas las respuestas...




domingo, 2 de septiembre de 2012

0 Que me han comido ¿qué?

Conozco a muchas personas que se sienten totalmente libres.

Personas que viven durante todo el año pensando en el mes de vacaciones, y que luego se sienten decepcionadas cuando este mes no cumple todas sus expectativas.

Que cada vez necesitan ganar más dinero para comprar más cosas y más caras (y enseñarlas).

Que desean tener un físico impresionante solo para que los demás los admiren.

Que nunca tienen tiempo para hacer lo que les gustaría.

Personas que aprenden su opinión en la tele.

Que se autoproclaman tolerantes, pero no admiten una opinión políticamente incorrecta.

Personas cuyo éxito social determina si son o no felices.

Que pasan los días presumiendo del fin de semana anterior y pensando en el siguiente.

Que se sienten frustradas si un sábado no ligan.

Que usan el sexo para protegerse del amor y, de paso, sentirse poderosas.

Que usan el dinero para no darse cuenta de que su vida está vacía.




Lo sé porque hasta hace nada yo era una de ellas.




Algunas de estas personas me dicen que yo no soy libre porque la Iglesia me ha comido la cabeza.

Pero a mí me importa un pepino, eso y todo lo anterior, porque me siento amada hasta la médula y protegida por Dios, y sé que pase lo que pase Él estará ahí para recoger mis pedacitos y armarlos de nuevo. Así que cuando una de estas personas me dice que me están manipulando, le sonrío y sigo haciendo lo que me da la gana.

Je, je.


sábado, 1 de septiembre de 2012

2 Un poco de autocrítica

Leo este minicuento de terror:
El chófer abre la puerta y ayuda a bajar al jerarca. Éste mira alrededor y una sorpresa inicial da paso al enfado mientras le dice al joven párroco, tendiéndole la mano con el anillo hacia arriba: 
-¿Cómo es que el alcalde no ha venido a recibir a este humilde siervo de Jesucristo?
Y me acuerdo, no sé por qué, de estos iconos:



En ellos, Santa Isabel de Hungría está repartiendo ropa a los pobres y dando de comer a un enfermo. Pero ¿ves quién es el pobre y el enfermo?

Sí, es Jesucristo.

El minicuento de terror me ha recordado cuántas veces los que pretendemos ser siervos de Jesucristo no somos más que siervos de nuestro propio ego hipertrofiado, de nuestro creernos mejores que el otro. Nos olvidamos que para servir a Jesucristo hay que servir al hermano. Que Jesucristo es también esa señora pesada que se nos pega en misa, ese amigo coñazo que nos llama cuando menos nos apetece, ese señor que se sienta a nuestro lado en el bus y que evidentemente necesita una ducha, ese desconocido desagradable de Facebook que nos mete el dedo en el ojo cada vez que mentamos a Dios. Todos. Y no solo nos toca servirles sino amarles. Que cuesta: sí. Pero lo manda el Jefe. Y Él sabe lo que nos conviene.

viernes, 31 de agosto de 2012

0 Un poco de autocera

(Los cristianos) habitan sus propias patrias, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos y todo lo soportan como extranjeros; toda tierra extraña es para ellos patria, y toda patria, tierra extraña. Se casan como todos: como todos engendran hijos, pero no exponen los que les nacen. Ponen mesa común, pero no lecho. Están en la carne, pero no viven según la carne. Pasan el tiempo en la tierra, pero tienen su ciudadanía en el cielo. Obedecen a las leyes establecidas; pero con su vida sobrepasan las leyes. A todos aman y por todos son perseguidos. Se los desconoce y se los condena. Se los mata y en ello se les da la vida. Son pobres y enriquecen a muchos. Carecen de todo y abundan en todo. Son deshonrados y en las mismas deshonras son glorificados. Se los maldice y se los declara justos. Los vituperan y ellos bendicen. Se los injuria y ellos dan honra. Hacen bien y se los castiga como malhechores; castigados de muerte, se alegran como si se les diera la vida. Por los judíos se los combate como a extranjeros; por los griegos son perseguidos y, sin embargo, los mismos que los aborrecen no saben decir el motivo de su odio.


De la Epístola a Diogneto.

miércoles, 29 de agosto de 2012

0 Cosas que me pregunto

La Iglesia paga todos los impuestos que según la legislación española debe pagar.

En España es criticada y defenestrada, entre otras cosas, porque se la quiere obligar a pagar más.

La Liga Profesional de Fútbol debe 750 millones de euros a Hacienda. Muchos de los jugadores de la Selección evaden impuestos.

En España son héroes y ejemplos a seguir.

A mí algo no me cuadra.

martes, 21 de agosto de 2012

0 ¿Es la Iglesia una (gran) secta?


En eso se nota, junto a la gozosa experiencia de la libertad, que no somos una secta: en que podemos corregirnos mutuamente y en que mutuamente nos vigilamos. Por eso hay cuatro evangelios. Por eso san Pablo dijo algunas cosas de san Pedro y viceversa. Por eso sabemos de la negación de Pedro. Porque no tenemos miedo a la verdad de nuestra debilidad y de nuestros errores. Las sectas, en cambio, no dudan, son firmes, no se alteran, creen que todo es perfecto y que todo está divinamente inspirado.


Vía Todo era bueno.

sábado, 18 de agosto de 2012

0 Talibanes

De un lado, una Iglesia que acoge, que perdona, que guía. Que te indica el camino para seguir a Cristo pero al mismo tiempo reconoce que nadie es perfecto.

De otro lado, unos medios de comunicación supuestamente laicos, pero a los que les encanta estar al día de los asuntos de la Iglesia, que condenan a un obispo por ir a la playa con una amiga (la noticia es antigua, la pongo como ejemplo).

¿Quién es el talibán intransigente y moralista? Pregunto.

0 Ni se muere la abuela ni cenamos

Ya sabes que yo de mayor quiero ser Todo era bueno.

Hoy me he puesto a leer artículos antiguos de su página y me he encontrado con este, titulado Carnavales, que me ha encantado. Ya sé que no es temporada, pero en realidad lo del Carnaval es una excusa. Lee, lee...


A mí no me preocupa que la gente que celebra los Carnavales desconozca que -en parte- es una fiesta relacionada con la Cuaresma. No me enfado, como alguno de mis compañeros, por el hecho de que la gente se disfrace pero después no vaya a la imposición de la Ceniza.

 

En realidad no me extraña, visto que muchos de los jóvenes que lo ignoran casi todo en materia religiosa o que -lo que es peor- están resabiados o se declaran contestatarios contra la religión organizada... fueron alumnos de religión de profesoras como Resurrección -mecaséconundivorciado- Galera, o tuvieron por catequistas a ancianas que les hacían repetir monótonamente el Señormiojesucristo, o fueron alumnos de colegios religiosos malminoristas, o sufrieron durante años la monótona tortura de homilías apelmazadas.

 

No. No me extraña que mucha gente no relacione el Carnaval con la Cuaresma. O que mucha gente sepa relacionar ambas fiestas pero decida quedarse con la cara pagana y dionisíaca del asunto.

 

Tampoco me extraña la indignación de algunos clérigos que se sienten afrentados porque la gente acude a la cultura religiosa como quien acude a un autoservicio, tomando y dejando lo que le da la gana sin sentirse obligada a rendir cuentas ante ningún paternalismo eclesial. Hay mucho clérigo que aún fuma el narguile opiáceo de la nostalgia de esos gloriosos tiempos pasados que la gente -esa mala gente- ha dejado atrás "desagradecida".



Es todo previsible.

Y la cosa aún se va a poner más divertida.

Lo malo es que, como dice el refrán, ni se muere la abuela ni cenamos.
 

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