Acabo de decidir que de mayor quiero ser mi párroco. Qué crack. Es tremendo. Llegó a una parroquia de barrio un poco mustia y en cinco años la ha hecho capaz de prestar el veinte por ciento de las ayudas de toda la Vicaría IV de Madrid, es decir, unas cuarenta parroquias. Ahí es nada.
La última de la que me he enterado es esta:
La última de la que me he enterado es esta:
Madre atea cuya hija, por las cosas que tiene el Señor, acaba en catequesis. Mi párroco a la madre:Y otra:
- Señora, si usted no va al curso Alpha, su hija no hace la comunión.
- ¡¡Es usted un (ponga aquí improperios variados y numerosos)!!!!
- Señora. Si usted no va al curso Alpha, su hija no hace la comunión.
Señora va al curso Alpha y a partir de ahí empieza a ir a misa y a comulgar (esta vez por su propia iniciativa).
Madre cuya hija está en catequesis y no aparece ni por la iglesia, ni por las reuniones, ni por nada. Mi párroco:A veces es cuestión de formación, de planes pastorales, de Nueva Evangelización, de psicología y de teología. A veces, simplemente, es cuestión de echarle un par de huevos.
- Señora, si usted no va a los ejercicios espirituales, su hija no hace la comunión.
- ¡¡Es usted un (ponga aquí improperios variados y numerosos)!!!!
- Señora. Si usted no va a los ejercicios espirituales, su hija no hace la comunión.
Señora va a los ejercicios espirituales y vuelve felicísima y dando gracias a Dios, a la Iglesia, al párroco....

